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martes, 29 de enero de 2008

El amor y la casualidad


28-01-2008
Jesús Vega
Experto en Recursos Humanos

Trabajé seis años como director de recursos humanos de Inditex. Cuando fui contactado para trabajar en la empresa gallega pasé, como es normal en estos casos, por una primera ronda de entrevistas en Madrid y por una segunda en La Coruña. En esta última participaron la mayoría de los directivos de la compañía. La última estaba reservada con el fundador y presidente de Inditex, el mítico y misterioso Amancio Ortega.

El señor Ortega (como gusta que le llamen) me recibió en el despacho de José María Castellano (por entonces consejero delegado y número dos del grupo), -todavía no sabía que Ortega no tiene despacho propio-. Me encontré con un hombre que estaba a punto de alcanzar los 70 años pero con la vitalidad y el dinamismo de un joven empresario chino. Gran escuchador, trato enormemente afable, cálido, extraordinariamente humilde, Amancio Ortega charlaba más que entrevistaba. La charla, ya que la conversación en ningún manual de recursos humanos podría ser calificada como entrevista, se desarrollaba de forma amena e instructiva. En realidad era él quién estaba vendiendo su empresa más que yo mi profesionalidad. Finalmente, Ortega me animó a que le hiciera las últimas preguntas. Ya saben, sobre el modelo de negocio, futuro de la compañía, etcétera. Pero como profesional de recursos humanos sé que el éxito de un directivo en la gestión estriba fundamentalmente en saber realmente cuáles son las expectativas de quién le contrata.

Así que, entre otras cuestiones, le pregunté: "Señor Ortega, si finalmente me incorporo a la compañía ¿qué es lo que realmente espera que haga?" Como hombre de empresa, esperaba que la respuesta fuera dirigida a cumplir con el plan estratégico de la empresa o aumentar la productividad de los empleados en no-se-qué-tanto-por-ciento, o que fuera capaz de contratar 500 personas al día (como hubo que hacerlo más tarde). La respuesta fue diferente. "Tienes que querer a la gente", respondió el fundador de una de las mayores empresas textiles del mundo. "Tienes que querer a la gente. Lo demás ya vendrá".

Desde ese mismo instante, deseé trabajar en Zara. Yo quería trabajar para una empresa en la que el presidente le pedía a su futuro director de recursos humanos que, por encima de todo, debía querer a sus colaboradores, porque a través de ese acto de amor descubriría como hacer de ellos mejores profesionales.

Hace unos días me recomendaron que viera el discurso que hizo Steve Jobs (fundador y presidente de Apple) en la apertura del curso 2005 de la Universidad de Stanford. Hoy, Apple porta la bandera de la innovación en el mercado de la tecnología de consumo, a través de sus sensuales Macs, sus revolucionarios iPhones o los imprescindibles iPods. En el mencionado discurso de Stanford, Jobs dice: "You’ve got to find what you love". Teneis que encontrar lo que amais (y añade: "Esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes").

Apple y Zara son dos empresas en las que sus fundadores no tienen miedo de mencionar la palabra amor en un contexto empresarial. ¿Se imagina al presidente de su empresa haciéndolo? Son empresas hoy admiradas en todo el mundo: por el qué (sus cuentas de resultados) y el cómo. Por eso cada día creo menos en la casualidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y la casualidad también dice que "AM" de Amancio es a "AM" de Amor lo que "OR" de Ortega es a "OR" de amor.

Y la casualidad hizo que yo "casi" trabajase directamente para usted cuando fue nombrado Dtor. de RR.HH. en Inditex.

To be or not to be (in the right place at the right time), that is te question.

QUE SERÁ, SERÁ...

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